No dejes que el Estrés habite en ti. Técnicas para divorciarse del Estrés

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Tiempo atrás, nuestros antepasados tenían que salir a cazar para tener que subsistir. Se enfrentaban a enormes fieras para comer y no ser el alimento de ellas. Vivian expuestos a las inclemencias del clima y caminaban por muchos días para establecerse en un lugar, agotaban los recursos que allí encontraban y nuevamente partían en busca de un nuevo paraje.

El estrés es una reacción natural de nuestro cuerpo cuyo objetivo es activar nuestros mecanismos de defensa ante una situación de amenaza. Sustancias químicas como el cortisol, la adrenalina y la serotonina entran en funcionamiento poniéndonos en estado de alerta y nos aportan energía preparando nuestro cuerpo para luchar o huir del peligro. Este mecanismo facilitó la adaptación y supervivencia del hombre primitivo; por lo que el estrés fue y es una respuesta necesaria para sobrevivir.

Si es un mecanismo natural de supervivencia, ¿Por qué nos enfermamos de estrés?

Hoy en día nos resulta difícil diferenciar una situación de peligro –que atente contra nuestra integridad- de otra que no lo es, esto debido a que nos dejamos llevar por nuestras emociones. De este modo asimilamos, confundimos o percibimos como amenazas reales: los problemas de nuestro entorno laboral, crisis en nuestras finanzas personales, dificultades con la convivencia, separación, problemas con los hijos, muerte de un ser querido, entre otros… Y del mismo modo, como si se tratarán de amenazas reales, nuestro organismo responderá cargando nuestro cuerpo con aquellas sustancias que activan el estrés.

A diferencia de nuestros ancestros no realizamos el debido esfuerzo físico para eliminar de nuestro cuerpo estos químicos que a larga data resultan perjudiciales para nuestro organismo, por lo que haremos síntoma de: Irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, tensión muscular, insomnio, fatiga, dolores de cabeza, espalda y cuello, desórdenes alimenticios, úlceras, hipertensión, etc.

Ya que se trata, en su mayoría, de una equivocada percepción o una errada información que le brindamos a nuestro cerebro con respecto al entorno, la manifestación del estrés varía en función de cada uno de nosotros. Tengamos en cuenta que, ante una misma situación podemos responder de una forma muy diferente, esto se debe en gran parte a nuestras ideas y creencias. Es decir, de cómo vemos el mundo.

A continuación te voy a brindar algunos consejos para evitar o liberarte del estrés:

  • Mantén una relación cordial con las personas de tu entorno.
  • Evita el cotilleo, los chismes, el hacer burla o sorna; si lo haces solo empobrecerás tu círculo de amistades rodeándote únicamente de personas mal intencionadas.
  • Trabaja tu YO POSITIVO, que tu discurso cotidiano esté libre de quejas, lamentos, noticias trágicas; por otro lado evita a las personas que todo lo ven problemas.
  • No seas paño de lágrimas de nadie. Ayudar a una amig@ con palabras de aliento está bien pero tampoco permitas que te carguen con sus problemas. En todo caso recomiéndale o regálale un buen libro de autoayuda estoy seguro que lo ayudarás más y tendrán una relación más saludable.
  • Aprende a decir NO, nunca trates de quedar bien con todo y con todos. Al hacerlo, serás más eficaz y eficiente con lo que te comprometas, y establecerás relaciones sanas y de respeto. Aunque no lo creas la gente le pierde respeto a los que son complacientes, a los que dicen SÍ a todo.
  • Ante un problema ponte fuera de la situación, esto te ayudará a tener mayor control y serás más creativ@ en la búsqueda de soluciones.
  • Ejercítate como mínimo tres veces por semana, sal a caminar, correr… lo importante es que te mantengas en movimiento para que liberes toxinas y purifiques tu cuerpo.
  • Haz pausas a lo largo del día para estirarte y respirar profundo; como acto de magia vas a ver cómo te cargas de pensamientos positivos.
  • Ríete fuerte y a carcajadas. Al hacerlo tu cuerpo liberará endorfina que es una sustancia que alivia el dolor físico y la depresión.
  • Establécete metas personales y profesionales. Al lograrlos adquirirás confianza en tus capacidades y mirarás al mundo de forma positiva.
  • Regálate un tiempo del día para ti, para tu espacio personal y dedícate a hacer lo que te gusta. Esto ayudará a que te aprecies más, te valores, te respetes y te enamores de ti. Verás cómo tu entorno comenzará a tratarte mejor. Y con ello obtendrás situaciones de bienestar.

Con aprecio,

Julio César Torres Cavero
Especialista en Coaching
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