El amor en su laberinto. Un recorrido por los pasadizos del amor

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El Laberinto de Creta que sirvió de prisión al Minotauro siempre llamó mi atención, uso la imagen mental del laberinto como analogía al momento de explicar en mis talleres grupales los recovecos del amor, casi siempre me preguntan cómo llegaron a enredarse tanto que no pueden salir de aquellos pasadizos oscuros que les toca sufrir por amor.

Lo que sigue es una breve ruta del amor, la que podría servirte de mapa para que no te pierdas cuando te toque vivir este maravilloso recorrido:

Las primeras citas. En el proceso de seducción hombre y mujer muestran lo mejor de sí mismos, acuden a sus encuentros con ropas que consideran apropiadas para seducir, las mujeres se maquillan y los hombres tienen un mayor cuidado en su aspecto, en su discurso se muestran muy proactivos, sonríen mucho y están dispuestos a ser amables.

El proceso de seducción es la primera etapa, el inicio de toda relación de pareja, también se le conoce como cortejo o enamoramiento, de acuerdo al Diccionario de la lengua española, en su primera acepción, seducir es “engañar con arte y maña”, de allí que en las primeras citas nadie muestra aquel lado oscuro que todos tenemos dentro.

La química del amor. Se trata de los primeros encuentros, así que el cerebro realiza un maravilloso desbalance químico que obnubila nuestros sentidos haciendo que el prospecto de amante parezca interesante y atractivo… ¿realmente lo es?… Un incremento de dopamina y norepinefrina activa nuestro sistema de recompensa y placer; y una reducción en la producción de  serotonina producen pensamientos y conductas obsesivas por el otro.

Las mujeres se vuelven más atractivas, se visten de un maquillaje y aroma natural cuando están en su etapa de ovulación, que es la etapa en que son altamente fértiles y los hombres, aunque no poseen un ciclo fértil, cuando sienten atracción sexual experimentan una sobreproducción de testosterona, lo que los vuelve más seguros de sí.

Tienes dos posibilidades:

  1. Una noche de romance y placer a lo que de acuerdo a tu género, cultura y estilo de vida te hará sentir orgullos@ o desdichad@.
  1. Puedes vivir un amor romántico también conocido como amor pasional, en esta etapa todo será maravilloso porque solo verás lo mejor de tu pareja por el lapso de 3 a 6 meses, luego de ello tu cerebro comienza un proceso lento de nivelación química que da inicio al cariño.

Por experiencia de vida y profesional déjame decirte que, el cariño continua por inercia, los que viven su amor romántico casi no distinguen el nacimiento del cariño, pero esta última se distingue por que puedes darte cuenta de los errores de tu pareja, sin embargo eres capaz de soportarlos y sublimarlos; es decir, puedes ver sus cualidades y defectos, y aceptar a tu pareja como es [ojo, lo mismo está pasando del otro lado] esta etapa dura entre dos y tres años, luego de ello la química del amor se habrá desvanecido por completo, ya no sentirán el mismo apego uno del otro, en algunos casos sentirán rechazo y desilusión.

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Si ya terminaste la etapa del cariño, tu pareja y tú tienen dos posibilidades:

  1. Deciden continuar con su relación, en esta etapa los unirá sentimientos de compañerismo, amistad, lealtad, cordialidad, historia de vida, proyectos en común, hijos, etc. Esta etapa es más una convivencia por acuerdo expreso [matrimonio] o tácito [vivencial]. Es una etapa muy bonita si se comparte con una persona emocionalmente saludable, sino la relación sería un infierno, ya que los problemas aparecerán sí o sí.

¿Se puede avivar la llama del amor? Respuesta: Sí y no.

Amar es una decisión, puede que ya no se sienta la misma intensidad pasional de los primeros días y con el paso de los años sea pobre o nula, pero aquí entra a tallar la inteligencia emocional, las parejas que deciden continuar con su relación deben revisar constantemente aquello que los unió, plantearse metas nuevas y trabajar en pro de ellas.

  1. Pueden optar por romper la relación y continuar caminos separados. La capacidad de experimentar cada una de las etapas del amor (enamoramiento, amor romántico, cariño) no se ha perdido, el proceso puede comenzar nuevamente si se decide proyectarlo en otra persona. Muchas veces nos creemos víctimas, pensamos que el amor llega porque sí, creemos que no mandamos sobre nuestros sentimientos, lo cierto es que elegimos de quien enamorarnos. Obviamente, con el paso de los años y de las veces que hayas experimentado el amor cada vez lo sentirás con menos intensidad.

Si tu pareja y tú optaron por seguir con su relación, podría suceder lo siguiente:

  1. Son saludablemente comprometidos con sus sentimientos y deciden no traicionarse como pareja. Ojo, habrá tentaciones los que sumados a los problemas personales y de pareja podrían desestabilizar la relación. Los que deciden apostar por su relación viven bajo el logo: “No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo”.
  1. Podrían entrar en un camino oscuro de mentira-traición-mentira, recuerda que la infidelidad es de doble vía, es decir cualquier miembro puede fallar. Los que decidieron traicionar dieron más valor al placer inmediato, en ellos prima “el efecto juguete nuevo” donde el/ la amante pasajer@ siempre resultará mejor que su pareja.

Hay quienes mencionan que en una relación de pareja ambos son responsables, sin embargo déjame decirte que la traición no se justifica, así que no debes sentirte culpable ni responsable si te traicionaron, simplemente viviste con alguien que quiso aprovecharse de ti y “disfrutar” placer con otra persona.

Si te tocó vivir una traición, únicamente dependerá de ti dar o no una oportunidad. Si lo haces, te tocará lidiar con los demonios de la desconfianza y la rabia.

Si te conoces bien y sabes que no podrás cargar con ello es mejor partir, dejar de lado a esa persona. Date un tiempo para meditar y perdonar, no tanto porque pretendas ser “buena gente” sino por tu propia salud, estar atado a sentimientos nocivos te enfermará. Por último, olvida: no le des el gusto que ocupe tus pensamientos, no lo merece.

En caso requieras asesoría personalizada puedes escribirme a: juliocesartorrescavero@hotmail.com

Que tengas un excelente día!

JULIO CÉSAR TORRES CAVERO
ENTRENADOR DE VIDA
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El amor en su laberinto. Un recorrido por los pasadizos del amor

El amor ya no es una cosa tan rara…

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El amor ya no es una cosa rara y tampoco un misterio como nos lo proclamaba la letra de la siguiente canción:

“Cuantas veces, se escribió sobre el amor,

mil poetas lo intentaron definir, y hasta hoy no

ha existido el inventor, que nos cuente los

misterios del amor… Ay el amor cosa tan rara…”

Lefty Pérez “El amor”

Hoy en día se sabe qué factores químicos intervienen en nuestro cerebro para producir esas maravillosas sensaciones de euforia cuando el amor es correspondido o de ansiedad, desesperación, melancolía e incluso ira cuando el amor es rechazado o ignorado.

Helen Fisher decidió estudiar el cerebro enamorado, para ello convocó a dos grupos de personas:

  1. Los que acababan de enamorarse perdidamente.
  2. Los que sufrían de amor no correspondido.

Demás está decir que la experiencia vivida es totalmente distinta en ambas situaciones.

El estudio básicamente consistía en escanear los cerebros enamorados mientras que cada sujeto de prueba era expuesto a una fotografía de la persona amada y una fotografía de una persona neutral. Esto con el fin de contrastar / identificar coincidencias de los impulsos cerebrales. Los resultados fueron sorprendentes: se encontró que en ambos grupos se activaban las mismas regiones, sin entrar en tecnicismos se trata del área ventral tegmental y del núcleo caudado, lo que implicaba la misma producción de sustancias químicas para todos los cerebros enamorados.

Locura de amor

 “Camino al revés

Y duermo sin paz

Te quiero una vez

Y mil veces más

Me muero de sed

Pudiéndome ahogar

Voy a enloquecer de tanto desear…”

Orlando Netti “Clásico es amarte”

La persona enamorada vive la realidad de una manera distorsionada, semejante a la  locura, sin importar si es correspondido o no, una de los primeros síntomas que experimenta es un cambio brusco en la conciencia: la persona amada cobra un significado especial, se convierte en algo nuevo, único e importante.

Niveles elevados de dopamina y norepinefrina en el cerebro producen una gran concentración de la atención, así como una motivación inquebrantable y una conducta orientada a un objetivo. Asimismo, están asociadas con el aprendizaje de estímulos novedosos. Cómo se traduce esto en el amor romántico: Los amantes se concentran intensamente en el amado excluyendo a menudo todo lo que les rodea, filtran las cualidades del ser amado y pasan por alto fácilmente sus características negativas. Esta entronización del ser amado incluso se proyecta a las experiencias y los objetos específicos, que se han compartido con ésta, tornándolas maravillosas.

En el Kamasutra, el manual amoroso de la india que data del siglo v, encontramos la palabra [lave], cuyo significado es amor, que deriva del verbo desear [lubh] en sanscrito. Quizás también esta sea la raíz de la palabra love. Y es que es difícil concebir el amor romántico sin el deseo de unirse sexualmente a la persona amada. El siguiente poema quechua, que data de épocas prehispánicas, propone un encuentro furtivo entre amantes:

“Caylla llapi Puflunqui

Chaupituta Samusac”
“Al cantito dormirás

Medianoche yo vendré”

El cerebro enamorado registra altos niveles de testosterona, la hormona de la pasión, presente en hombres y mujeres, y es la responsable del deseo sexual.

Por otro lado, se registra una baja producción de serotonina lo que provoca pensamientos obsesivos, es por ello que uno de los principales síntomas del amor romántico es la meditación obsesiva sobre la persona amada. Es lo que en psicología se denomina «pensamiento intrusivo». Sencillamente, no puedes quitartel@ de la cabeza.

“No hay un detalle que se me escape de tu cuerpo

Y cuando te pones a hablar

Mi mente esta imaginando el momento y el lugar

Perdona si te molesto… yo soy así

Siempre digo lo que siento

Pero presiento que esto va suceder

Y esta noche tu y yo

Vamos a llenarnos de placer y más…”

Nicky Jam “Travesuras

El amor como sistema de recompensas

Los sentimientos amorosos se elevan a lo más alto y caen en picado si el amado no cubre de atenciones a su amante. El amor rechazado sentirá ansiedad, desesperación, melancolía e incluso ira. Art Aron, otro estudioso del amor, propone que el amor romántico no es una emoción, sino un sistema de motivación diseñado para permitir a los pretendientes construir y mantener una relación íntima con una pareja determinada que prefiere sobre las demás. El fin: La procreación.

Es por ello que cuando se pierde el amor de la persona amada, el amante puede caer en el desconsuelo y la súplica, como es el caso de Salicio que implora ante su amada Galatea:

“Oh más dura que el mármol a mis quejas

Y al encendido fuego en que me quemo

Más helada que nieve, Galatea

Estoy muriendo y aun la vida temo

Témola con razón, pues tú me dejas.”

Garcilaso de la Vega “Égloga I. El lamento de Salicio: Los celos”

La rabia puede ser tanta que incluso pueda llegar a odiar a la persona amada:

“Quiero verla bailar entre los muertos,
la cintura morena que me volvió loco,
llevo un velo de sangre en la mirada,
y un deseo en el alma,
que jamás la encuentre.
Sólo quiero que una vez
algo la haga conmover.
Que no la encuentre jamás
o sé que la mataré”.

Loquillo y los trogloditas “La mataré

Biológicamente no estamos preparados para soportar tal desbalance químico, por lo que el amor romántico tiene un promedio de duración de dos a tres años. Sin embargo, el amor romántico está estrechamente ligado a otras dos ramas cerebrales (Deseo y cariño) que evolucionaron con el fin de dirigir el apareamiento y con ello preservar la especie. Estas se manifiestan de la siguiente manera:

Deseo, el ansia de satisfacción sexual, nació para motivar a nuestros antepasados a encontrar la unión sexual con casi cualquier pareja.

Amor romántico, la euforia y la obsesión de «estar enamorado» les permitía concentrar sus esfuerzos en el cortejo de un solo individuo cada vez, ahorrando así tiempo y energía de inestimable valor para el apareamiento.

Cariño o apego, sentimiento de calma, paz y seguridad que sentimos a menudo hacia una pareja duradera. Éste evolucionó para motivar a nuestros antepasados a amar a su pareja el tiempo suficiente para criar juntos a sus hijos en la etapa en que estos eran vulnerables.

Aunque a grandes rasgos solemos experimentarlas como una secuencia: deseo, amor romántico, cariño; éstas tres etapas se superponen y pueden convivir en nosotros una con otra, de esta manera podemos sentir deseo-amor romántico, amor romántico-cariño y demás combinaciones.

Para finalizar, podemos observar que los medios han puesto al amor romántico como el eje de nuestras vidas. Vivimos para el amor y trabajamos para el amor.

Con aprecio,

Julio César Torres Cavero
Especialista en Coaching
El amor ya no es una cosa tan rara…

Rompiendo nuestras viejas creencias para VIVIR Y DISFRUTAR EL VERDADERO AMOR

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Estamos en Febrero, mes del amor de pareja, del amor pasional, del amor romántico [en esta ocasión dejemos de lado el amor filial, paternal… etc.], pero… exactamente qué es lo que tienes en mente respecto al amor. Qué expectativas tienes frente a este sentimiento. Con qué ideas has sido alimentad@. De ello dependerá el perfil de personas que busques para formar pareja, la forma en que te acerques y /o cómo permitas que entren a tu vida… De ello dependerá también cómo vives el amor.

En lingüística, las palabras están compuestas por significado (el concepto) y significante (la imagen mental). Ejemplo: la palabra [silla] independientemente de cómo, esta imagen, se represente en tu cerebro (tamaño, forma, color, material) tiene anclado un concepto.

Volvamos al amor de pareja.

Estoy seguro que, pese a que existe un concepto de diccionario al respecto, te has construido tu propio concepto [significado] y tienes una imagen o imágenes [significantes] de lo que debe ser el amor para ti.

Se me viene a la mente la película “Amor ciego” en donde Hall – personaje central protagonizado por Jack Black- únicamente se fijaba en mujeres hermosas como prospectos de pareja, aquellas que no encajaban en su imagen de mujer ideal eran descartadas. En otras palabras, su felicidad en el amor era conseguir una mujer hermosa. Cuando niño Hall fue programado por su padre, quién en su lecho de muerte le dice que se busque una mujer hermosa, que en la vida eso es lo único que importa.

Al igual que Hall, nosotros también hemos sido programados respecto al amor. Los cuentos de hada, las telenovelas, el cine…; nos venden el lado romántico y/o el lado pasional. Observemos la trama. Una pareja de enamorados (jóvenes y bellos) luchan por su amor, luego de muchas peripecias su amor vence todos los obstáculos y la joven pareja puede estar junta… casada y feliz por siempre. Fin de la historia. Lo curioso es que nunca nos dicen qué pasa después. Nunca nos presentan a plenitud esta Felicidad. Nos lo dejan a nuestra imaginación. Pero el mensaje es claro. Felices por siempre.

¿Existe un único modelo de amor en nuestra mente?

Respuesta: NO!

A lo largo de nuestras vidas somos bombardeados con otros modelos pasionales. Letras de canciones, la literatura y el cine también nos ofrecen: amores trágicos, amores violentos, amores fugaces y desamores… etc. Asimismo, aprehendemos modelos en nuestra casa y nuestro entorno familiar. Lo curioso es que casi nunca vemos la relación de nuestros padres como una gran historia de amor. Quizás porque ésta no se asemeja al amor pasional que nos venden los medios.

De este modo, el amor para ti será el modelo del cual hayas consumido, del cual más te hayas alimentado. Y ese modelo será lo que querrás conseguir.

¿Qué sucede cuando tu ideal de amor se confronta con la realidad?  Cuando “felices por siempre” no es por siempre

“Felices por siempre” no es la verdadera naturaleza del amor de pareja, al menos no de la forma como nos lo venden y de la forma que lo idealizas en tu mente.

La antropóloga Helen Fisher luego de investigar diversas culturas encontró el siguiente común denominador: las mujeres tenían hijos cada cuatro años, justo el tiempo de caducidad promedio del matrimonio. Definitivamente esto no es casualidad. Fisher concluye que en las parejas suele repetirse el siguiente ciclo:

  1. Enamoramiento: Es el inicio de la relación, en donde es prioritario el contacto sexual.
  2. Cariño: La prioridad es la crianza del hijo.
  3. Separación.

La neurociencia confirma los hallazgos de Fisher. Al principio de una relación de pareja el cerebro produce altos niveles de dopamina, testosterona y norepinefrina; químicos responsables de las sensaciones experimentadas en la etapa del enamoramiento: euforia, hiperactividad, pérdida de apetito, temblores, enrojecimiento facial, debilidad, palpitaciones cuando se acerca la persona amada. Asimismo en esta etapa también se registra bajos niveles de serotonina, que es la responsable de la obsesión por el ser amado.

Sin embargo, biológicamente nuestro organismo no puede soportar durante mucho tiempo este desbalance químico, por lo que luego de un tiempo la estabiliza. Se estima que el período en el que vivimos esas sensaciones tan intensas que identificamos con el amor dura unos dos o tres años.

Han pasado los años el príncipe y la princesa del cuento han dejado de ser atentos uno con el otro… quizás hayan engordado… ya no sienten esa necesidad de pasar tiempo juntos, se fijarán más en los defectos que en las cualidades del otro. Al comparar esta etapa con los inicios de la relación vendrá la decepción y la desilusión. Si este es tu caso y quieres reavivar el amor hacia tu pareja considera lo siguiente:

Es el momento de usar la inteligencia emocional y recordar aquellas cosas que los unió, concretar los proyectos de vida en común y planificar otros. El amor al igual que la felicidad es una decisión. Puedes decidir amar a tu pareja cada día. Ten en cuenta que el amor es la capacidad de entrega, aquello que puedes hacer por la persona amada sin esperar retribución alguna.

Mantén una comunicación saludable, esto significa saber escuchar y entender antes de expresar tus puntos de vista. Comunicación saludable también significa callar cuando estás con ira. Recuerda que una palabra dicha es algo que no podrás recoger.

Con aprecio,

Julio César Torres Cavero
Especialista en Coaching
Rompiendo nuestras viejas creencias para VIVIR Y DISFRUTAR EL VERDADERO AMOR